En un escenario donde la seguridad se ha vuelto una preocupación central para empresas, instituciones y comunidades, contar con guardias de seguridad profesionales ya no es una opción: es una necesidad. Sin embargo, no toda presencia en terreno garantiza seguridad real. La diferencia está en el criterio humano, los protocolos claros y la formación certificada, como el curso OS10.
El criterio: la primera línea de prevención
La seguridad efectiva no comienza cuando ocurre un incidente, sino mucho antes. El criterio del guardia de seguridad, su capacidad de observar, anticipar riesgos y tomar decisiones oportunas, es clave para la prevención.
Un guardia con criterio sabe:
- Identificar comportamientos de riesgo antes de que escalen.
- Aplicar protocolos sin improvisación.
- Priorizar la seguridad de las personas por sobre cualquier procedimiento mecánico.
Este criterio no es intuitivo ni improvisado: se forma, entrena y refuerza con experiencia, capacitación continua y respaldo institucional.
Protocolos de seguridad: actuar con claridad y respaldo
Los protocolos de seguridad entregan un marco claro de acción frente a distintas situaciones: emergencias, conflictos, evacuaciones o hechos delictuales. Cuando los protocolos están bien definidos y correctamente aplicados:
- Se reducen los tiempos de reacción.
- Se evitan errores por improvisación.
- Se protege tanto a las personas como al propio guardia.
La ausencia de protocolos claros expone a todos los involucrados a riesgos innecesarios y a decisiones erráticas que pueden agravar una situación crítica.
Curso OS10: una base obligatoria, no un trámite
El curso OS10, exigido por Carabineros de Chile, certifica que un guardia de seguridad cuenta con los conocimientos mínimos legales y operativos para ejercer su función. Este curso aborda aspectos fundamentales como:
- Marco legal y atribuciones del guardia.
- Uso proporcional de la fuerza.
- Procedimientos ante emergencias.
- Prevención y control de riesgos.
Contratar guardias con OS10 vigente no es solo cumplir la ley: es asegurar que quienes están a cargo de la seguridad sepan cómo actuar, cuándo hacerlo y hasta dónde llegar.
Malas prácticas que ponen en riesgo la seguridad
Aún hoy persisten malas prácticas que debilitan la seguridad en vez de fortalecerla. Entre las más frecuentes:
- Contratar guardias sin curso OS10 o con certificaciones vencidas.
- Operar sin protocolos definidos o sin capacitaciones periódicas.
- Asignar funciones de seguridad a personal no preparado.
Estas decisiones, muchas veces motivadas por reducir costos, terminan generando mayores riesgos, responsabilidades legales y fallas críticas ante situaciones reales.
Seguridad profesional: personas preparadas que previenen
En Grupo AV entendemos que la seguridad se construye desde la prevención y el criterio profesional. Por eso, nuestros servicios de guardias de seguridad se basan en personas certificadas con curso OS10 vigente, protocolos claros y capacitación continua, integrados a soluciones tecnológicas que respaldan cada decisión en terreno.
No creemos en la improvisación ni en la presencia sin preparación. Creemos en guardias que observan, previenen y actúan con responsabilidad, cuidando a las personas, los espacios y la continuidad operacional.
Confía tu seguridad a profesionales
Elegir seguridad privada es una decisión crítica. Hacerlo con un equipo sin formación ni protocolos claros puede poner en riesgo mucho más que una operación.
